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lunes 30 de agosto de 2010

La mansedumbre

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(Extracto de "El Despertar")

La Tranquilidad y sus sinónimos; dulzura, suavidad, bondad, docilidad, apacibilidad. Para alcanzar la perfección piensa en qué consiste la mansedumbre. Serás manso de corazón si no te dejas arrastrar por la ira que se levanta en tu interior cuando ocurren hechos adversos o al recibir una injuria. Dosificarás la palabra si a todos hablas con claridad, y evitas las contiendas y querellas o las palabras ásperas u ofensivas. Serás manso de obra si en lugar de vengarte del que te haya injuriado o de devolver mal por mal, haces favores, excusas al que te ofende, y ruegas a Dios para que le perdone. "Tienes que ir por el mundo haciendo que las "distancias largas" sean cercanas y convertirás muchos problemas en ventajas". Ignora el daño, el dolor, la molestia, pues no te dejarán conocer la condición de la mansedumbre y la paz de espíritu. Por eso, cuando sientas la mansedumbre en tu alma será como la brisa que vague por el bosque; será vehemente como el fuego, y quieta como las cumbres. Unifica tus ojos y oídos para mirar y escuchar al unísono en paz y calma, para que no caigan en la confusión y el desorden, pues, cuando pongas primero la mansedumbre en tu espíritu, podrás ver y escuchar la verdad. Mantente firme en tu propio corazón; sólo entonces puedes lograr la mansedumbre. El ser manso no significa no luchar.
"Cualquier persona en el mundo se dispone a combatir en un minuto si se siente animado, pero cuando se trata realmente de luchar, es poseído por la energía"
Verás que llevando siempre la mansedumbre, tu espíritu tendrá mucho más energía para luchar cuando se presente la ocasión. Utiliza el orden para enfrentarte al desorden, utiliza la calma para enfrentarte con los que se agitan, y así habrás dominado tu corazón y las fuerzas oscuras. Si tu corazón está totalmente abierto y tu mente en orden, serás capaz de adaptarte a responder sin límites, a manejar los acontecimientos de manera infalible, a enfrentarte a dificultades graves e inesperadas sin turbarte, dirigiendo cada cosa sin confusión. Evita la confrontación inútil. No intentes ir contra la corriente o cuesta arriba ni tampoco cuesta abajo con mucha carga, como pensar que hay enemigos donde no los hay....
Ludy Mellt Sekher.

El eco de la vida

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Un hijo y su padre estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, se lastimó y gritó:"Ahhhhhhh
Para su sorpresa, oyó una voz repitiendo, en algún lugar en la montaña:"Ahhhhh
Con curiosidad, el niño gritó: "Quién eres tú?"
Recibió de respuesta: "Quién eres tú?"
Enojado con la contestación, gritó: "Cobarde!"
Recibió de respuesta:"Cobarde!"
Miró a su padre y le preguntó: "Qué sucede?"
El padre sonrió y dijo: "Hijo mío, presta atención."
Y entonces el padre gritó a la montaña: "Te admiro!"
La voz respondió: "Te admiro!"
De nuevo el hombre gritó: "Eres un campeon!"
La voz respondió: "Eres un campeon!"
El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego el padre explicó:
"La gente lo llama ECO, pero en realidad es la VIDA...
Te devuelve todo lo que dices o haces...
Nuestra vida es simplemente reflejo de nuestras acciones...
Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor...
Si deseas más competitividad en tu grupo, ejercita tu competencia...
Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida...
La vida te dará de regreso exactamente aquello que tu le has dado."
Tu vida no es una coincidencia...es un reflejo de ti mismo....

La tienda de la verdad

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El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate... en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba:  TIENDA DE LA VERDAD
El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían.
Entró.
Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
—Perdón, ¿esta es la tienda de la verdad?.
—Sí, señor, ¿qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.
—Verdad completa –contestó el hombre sin dudarlo.
“Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones”, pensó, “no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.
—¡Verdad plena! –ratificó.
—Bien, señor, sígame.
La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro seco, le dijo:
—El señor lo va a atender.
El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.
—Vengo a comprar la verdad completa.
—Ahá, perdón, ¿el señor sabe el precio?
—No, ¿cuál es? –contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
—Si usted se la lleva –dijo el vendedor— el precio es que nunca más podrá estar en paz.
Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.
—Gra... gracias, disculpe... –balbuceó.
Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.
Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.
“Quizás más adelante”, pensó...
Es válido que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro “beneficio”.
Hay un viejo proverbio árabe que dice:
Para poder descargar un cargamento de halvá lo más importantes es tener recipientes donde guardar el halvá.
Con la sabiduría y con la verdad pasa lo mismo que con el Halvá..El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate... en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba:
TIENDA DE LA VERDAD
El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían.
Entró.
Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
—Perdón, ¿esta es la tienda de la verdad?.
—Sí, señor, ¿qué tipo de verdad anda buscando: verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.
—Verdad completa –contestó el hombre sin dudarlo.
“Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones”, pensó, “no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.
—¡Verdad plena! –ratificó.
—Bien, señor, sígame.
La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro seco, le dijo:
—El señor lo va a atender.
El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.
—Vengo a comprar la verdad completa.
—Ahá, perdón, ¿el señor sabe el precio?
—No, ¿cuál es? –contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
—Si usted se la lleva –dijo el vendedor— el precio es que nunca más podrá estar en paz.
Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.
—Gra... gracias, disculpe... –balbuceó.
Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.
Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.
“Quizás más adelante”, pensó...

Es válido que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro “beneficio”.

Hay un viejo proverbio árabe que dice:

Para poder descargar un cargamento de halvá lo más importantes es tener recipientes donde guardar el halvá.

Con la sabiduría y con la verdad pasa lo mismo que con el Halvá (1).

(1) Halvá.- La palabra halva (se puede denominar también como halwa, halvah, halava, helva, halawa etc.) palabra originaria del árabe حلوى halwā (dulce) se emplea para distinguir entre muchas variedades de dulces basados en pasta de sémola, este tipo de dulce es muy popular desde la India, Paquistán, y Persia, pudiendo llegar al mediterráneo oriental pasando por las cocinas de los balcanes.

domingo 22 de agosto de 2010

Inkling reinventa el libro de texto con funciones sociales

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Hace mucho tiempo ya que se da por sentado que los dispositivos electrónicos acabarán por sustituir los libros de texto en los centros educativos. Poco ha evolucionado la cosa desde que apareció la tendencia (lo de los ordenadores completos en las mesas de alumnos no termina de funcionar muy bien para clases de temario general), pero Inkling ha aprovechado la plataforma del iPad de Apple para mostrarnos un replanteamiento total.

En el vídeo tenéis la prueba: un libro de texto electrónico e interactivo, que además posee funciones sociales para que los alumnos puedan preguntar al vuelo cuestiones acerca del temario usando notas. Los profesores o incluso algún otro alumno pueden resolver la duda del alumno sin tener que parar la clase. El resultado es toda una red social dedicada al aprendizaje.

Ahora que algunas universidades deciden regalar unidades del iPad a todos sus alumnos, este modelo didáctico podría aflorar y dejar al fin las enormes mochilas llenas de libros de papel. ¿Seguiríais un curso con esta red social convertida en libros de texto colaborativos? ¡Gracias a Frikjan por el enlace!

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